lunes, 26 de septiembre de 2011

Arriety y el cine infantil

Imaginad un mundo rebosante de ruido, de voces histriónicas, de acción trepidante... Un universo de imágenes impactantes que se suceden de forma fragmentada, rápidamente, a un ritmo que casi impide dilucidar lo que está pasando, que golpean el cerebro una y otra vez... Un mundo, muchas veces, de violencia.

Un sencillo análisis de contenido de las películas animadas dirigidas a los niños nos permitirá comprobar que el planeta virtual en el que, demasiadas veces y durante demasiado tiempo habitan nuestros hijos, se parece bastante a ese desolador paisaje de estímulos incesantes y disruptivos. Hay en general una sobreexplotación de lo que mi antiguo profesor de comunicación, Pablo del Río, autor del Informe Pigmalión sobre el Impacto de la Televisión en la Infancia, denomina clinchers o captadores atencionales.

Y consiguen, claro está, captar su atención. Están diseñados para conseguirlo.

No es extraño que los niños de la generación actual muestren, a veces, unos preocupantes niveles de falta de atención en casa, y también en el colegio.

¿Y no hay alternativas? Claro que sí. Al fin y al cabo la tele, el cine o los videojuegos son lo que las personas hacemos de ellos.

No voy a recomendar Arriety y el mundo de los diminutos, la última cinta de los estudios Ghibli, dirigida por Hiromasa Yonebayashi con guión del mítico Hayao Miyazaki, por ser una película de una gran calidad, con mensaje ecologista, que dibuja a la perfección los sentimientos infantiles.

La recomiendo, fervientemente, por carecer absolutamente de los artificios que saturan el cine infantil actual. ¿Les gustará a los niños? ¿Conseguirá atraparles (captar su atención) la historia que narra sin utilizar ni clinchers ni otras técnicas del estilo, sólo gracias al guión y a los magníficos dibujos?

Yo creo que sí.


Os dejo el vídeo de la película de You Tube.


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